Adiós Manolín

Se ha ido uno de los mejores tipos del fútbol español. Manolo Preciado era auténtico. Verle ahora en la televisión y saber que no volveremos a coincidir, nos hace llorar. Alguna vez también nos hizo llorar de risa, o de rabia, cuando las cosas no salieron bien en El Sardinero y una parte de la grada cargó contra él. Escuchar aquellos pitos y las críticas le destrozó y a los que le conocíamos nos dolían en el corazón. Le veo ahora en la pantalla diciendo que no sabe por qué cae tan bien en todos los sitios “que igual es el bigote”… No, Manolo, ya sabías tú que no era el bigote, que eras un tío estupendo.
Esa cervecita pendiente en el Gambrinus ya no la tomaremos nunca, aunque brindaremos por ti, seguro. Y prometo no contar la anécdota del calentamiento en Vitoria ni grabarte fumando en el banquillo. Adiós, campeón.