Descenso del Asón 2012











No ha tenido mucha suerte esta edición del Descenso del Asón, la número 58. Después de dos aplazamientos a la tercera fue la vencida, aunque el caudal del río no presentaba las mejores condiciones con un nivel algo escaso. Para colmo de males, el día gris y lluvioso no ayudó en nada y hubo muy poco público. Tampoco la fecha era demasiado idónea atendiendo al calendario, pero entre líos con los pescadores y demás historias no hubo otra opción, por tanto, la inscripción no fue boyante. Es lo que hay y los tiempos de oro de la prueba son, desgraciadamente, en blanco y negro. Ver llegar a los palistas a la meta con cuatro gatos como público, un altavoz de mercadillo, ni una banderola y sin un podio en condiciones, no ayudaba mucho.
En lo deportivo, salieron los K-2 antes que los K-1, una mezcla que tampoco contribuye al espectáculo. En las últimas ediciones se había optado porque solamente compitieran en la modalidad individual y tal vez quede una prueba más compacta y fácil de seguir para el público. Si no hay suficientes K-2, ni agua, ni calidad… No te líes.
El palista de Unquera Jonathan Salas y el asturiano Óscar Martínez ganaron sin problemas. Los asturianos Pedro Gutiérrez y Luis Amado Pérez llegaron a cuatro minutos de los ganadores. La pareja de Colindres formada por Ernesto Goribar y Rodrigo Jaca completaron el podio en K-2.
En  K-1 tampoco hubo emoción y el asturiano Kiko Vega cogió la cabeza desde la salida demostrando su gran superioridad. Al vencedor de los últimos años le tocó superar a los K-2 e incluso esperar en los pasos complicados para no arriesgar. “El río estaba muy técnico, quizás un poco bajo. Nunca lo había bajado así y tampoco había venidos los días anteriores para ver cómo estaba el río. Tocaba concentrarse, era un descenso casi más mental que físico. Se trataba de no cometer errores y tal vez, físicamente, no requería ir al cien por cien. Cuando se dan este tipo de condiciones, no es cuestión de rivales o de tus condiciones, es cuestión de acertar en las decisiones y tener un poco de ritmo para ganar”, nos comentaba el asturiano.
El podio fue completamente astur. Un buen riachero como Iván Estrada y Javier Otero, llegaron detrás de Kiko Vega a cuatro minutos y medio, y seis minutos y medio, respectivamente.
En la categoría de veteranos K-1, el triunfo fue para el ampuerense Jesús Torre, el hombre que más veces ha ganado la prueba y auténtico mito del Asón.


Un año más no estuvo Julio Martínez, leyenda del deporte cántabro… Deberían convencerle con lo que fuera para que compitiese en casa o darle los galones para que lo organizase él a su gusto, pero no tiene mucho sentido su ausencia. Daría prestigio a la prueba y mayor relevancia. Al parecer, ni el actual alcalde, que es pariente suyo, ha podido convencerle.
Pese a todo, lo importante fue salvar la papeleta y celebrar la prueba en un año repleto de complicaciones para hacerlo. Esperemos que algún año llegue el dinero y las ganas para promocionar y ensalzar este acontecimiento, el segundo descenso más antiguo de España tras el Sella. Con actividades paralelas se podría atraer gente como en Asturias, con la mitad de los que van al Sella, valdría y sobraría…. Se pueden organizar conciertos, mercados, recuperar el tren fluvial, la elección de majas que se hacía hace muchos años, etc. En definitiva, recuperar la fiesta como atracción cultural y festival, con lo deportivo de apoyo.
Como siempre la presa de La Barca nos dejó muy buenos momentos, pese a la lluvia y que no había buenas condiciones para saltarla. La mayoría de palistas optaron por el porteo, pero sin acertar por donde hacerlo. Hubo incluso algún peculiar paso por la presa un tanto esperpéntico, que terminó con la embarcación por un lado y los palistas saltando por otro.