Modesto Cabello, caballero de los bolos


El sábado 8 de noviembre de 2013 falleció a los 91 años Modesto Cabello, figura clave del deporte autóctono de Cantabria, los bolos. Fue el jugador más elegante de la historia, el que más títulos regionales conquistó, cuatro veces campeón de España y muchos otros galardones, pero sobre todo fue el responsable del paso del juego popular al deporte profesional en los bolos. 
Esto es un extracto de una entrevi
sta que duró muchas horas y que fue realizada hace un par de años en el Hotel Chiqui por Dani González y Fran Díez. Modesto Cabello fue un hombre extraordinario, un caballero en el deporte, que ya en su época comprendió que para ser un campeón había que cuidarse al máximo y consciente de que competía para hacer historia con los títulos, aunque practicase una modalidad deportiva tan minoritaria o localizada.


Pregunta.- ¿Cómo empieza su relación con los bolos?
Respuesta.- Como cualquier chaval de aquellos tiempos. Los bolos los conocí muy de cerca porque frente a mi casa, en Maliaño, existía una bolera cerrada magnífica, la única que existía cubierta y que era el delirio de la afición bolística. En 1934 escuchaba yo el tintineo de los bolos desde la cama así que no era difícil que aquello motivara mi afición. Armé muchos bolos en aquella bolera y comencé a jugar, como todos los jóvenes de entonces, con botes de tomate y piedras.
P.-Ahora todo es más artificial, hay escuelas, monitores...
R.- Están mejor, lo tienen todo: les traen, les llevan del colegio, tienen su instrucción pedagógica con el programa ‘Madera de Ser’. ¡Lo tienen todo! Antes era instintivo, naturalmente había poco entre lo que escoger en aquellos tiempos, si no jugabas a las canicas o a la peonza lo inmediato eran los bolos. Jugábamos con los cantos rodados de los ríos, buscando piedras que se adaptasen bien a las manos para tirar los botes... Y así hacíamos cantidad de emboques. Teníamos nuestras normas para llegar a los 120 bolos, que creíamos que era una jugada excelente.
P.- ¿Y cómo comienza a jugar ya más en serio?
R.- Lo primero era el colegio, que bastante poco teníamos como para perderlo. Luego iba corriendo a la bolera en cuanto terminaban las clases y allí armaba bolos para ganar una perra gorda por partido. Muchas veces dos pesetas de plata lo que era el jolgorio padre: tenías para el cine, para los pasteles de carne y los chistes o tebeos de toda la semana.
P.- ¿Qué jugadores veía jugar?
R.- Cuando armaba y venía Federico Mallavia o El Zurdo de Bielva era una delicia, era la atracción de todo el mundo y al otro día en la bolera yo procuraba andar como andaba Mallavia, o imitábamos cosas de El Zurdo. Eran los ídolos de entonces.
P.- Luego le imitarían mucho a usted...
R.- Siempre había un segundo Cabello que tiraba a mí manera. Por eso a veces se les caía la bola y les pegaba en la cabeza... Recuerdo que había un señor en Asturias que llegó a plagiar mi estilo casi al completo y un día en La Casa de los Bolos fue el jolgorio entre la imitación que hacía y El Belga, que pintaba las bolas de azul o de encarnado, y venía a jugar a los bolos a caballo y con un sombrero de paja... ¡El disloque!

P.- ¿De dónde nació un estilo tan propio y elegante?
R.- Eso nace de uno, como cuando andas. Jugando sale como es uno, no hace falta que te indiquen. Lo mismo que la pasión o la afición por un deporte. Lo nuestro era el fútbol o los bolos, no había otra cosa. El baloncesto era desconocido. No es un estilo que me haya sacado de la manga o haya copiado, recogía las peculiaridades que veía de niño de uno u otro, el cigarro, andares, la pasión de aquellos jugadores...
P.- ¿Cuál ha sido el jugador actual que más se le puede aproximar en su estilo?
R.- Rubén Haya tuvo destellos en los que se parecía a mí desde el tiro, pero una lesión en el brazo hizo que ya no saque arriba del todo.
P.- Volvamos a su infancia…
R.- Me dediqué a los bolos porque era el pinche oficial de aquella bolera y me entusiasmaban. A los 12 años con un compañero de Maliaño vinimos a la Calle Vargas, a la Feria de Muestras, a unos campeonatos que se denominaban Provinciales, pero no había Federeción ni nada parecido. Jugar aquello era lo más florido... No había categorías de chavales, si podías tirar desde los 14 metros tirabas y si no, nada. Yo quedé en la primera categoría y ganamos el campeonato infantil con 12 y 13 años. Ganamos a Telete, que fue un gran jugador de fútbol hasta que le dispararon en la pierna en la guerra. Cuando pasábamos a mayores con 14 años, tirábamos de 17 metros y jugábamos con los de cualquier edad. Hasta el año 1939, al acabar la Guerra Civil, hacían un concurso a nivel Provincial y el primer premio eran 1.000 pesetas. Solo había aquello como competición. Cada pueblo clasificaba a varios dependiendo de la población. Tendría mi compañero Adolfo Cavia 17 años y yo, 16. Quedamos los primeros de Camargo y ganamos a los Maza, que fue lo más importante. Con mis 500 pesetas compré un traje y un reloj de pulsera. Allí nos pusieron el nombre de los chavales de Maliaño.
P.- Desde entonces casi todo fue ganar y ganar concursos, aunque su palmarés no pudo ser mayor por diversos problemas externos.
R.- Toda la vida. En el 42 jugué el primer Nacional y Provincial en la plaza de toros de Santander, iban 4.000 personas ó 5.000. Fui campeón provincial y tercero de España con 20 años y en el 43 tuve que irme al servicio militar a Melilla. Allí pasé tres años sin jugar nada y regresé con el famoso lío del estacazo, que motivó la separación en dos federaciones. Los que quisimos estar con el presidente electo no jugamos el campeonato de España, así que me pasé otros cuatro años sin jugar. En el 47 no se jugó el Campeonato de España porque la Federación Nacional no tuvo financiación… ¡Así que estuve cinco años seguidos sin jugar el Nacional! En total fueron diez posibilidades de aumentar mi palmarés con títulos nacionales. Siempre he dicho que ganar el Provincial es más complicado que ganar el de Campeonato de España de bolos.
P.- Pese a todo su palmarés es envidiable con cuatro títulos Nacionales y nueve de Cantabria en categoría individual.
R.- Cuando mi compañero marchó a Madrid a trabajar lo habíamos ganado todo con con veintipocos años y los Chavales de Maliaño nos separamos deportivamente. Cuando ganas uno o dos campeonatos, el auténtico campeón lo que quiere es ampliar su historial y jugar para hacer historia. La historia es lo que queda, el ganar un concurso u otro, aunque sean muy importantes, no tienen posibilidades de historia. La gente recuerda los campeonatos, que permanecen, y juegas para eso y te motivaba, los títulos de España o Provinciales.
P.- Hábleme de la creación de la Liga.
R.- Los bolos languidecían y el presidente de la Federación, Cabrero, quería organizar una liga porque había muchos domingos y festivos sin bolos. Hacíamos desafíos del 47 al 50, eran los sábados por la noche y se llenaba de gente para ver a los Cuatro Colosos (Cabello, Salas, Ramiro y Escalante), hasta cinco tranvías desde Peñacastillo en un servicio especial eran necesarios para que la gente viese la partidona. Ganábamos 150 pesetas por desafío para cada jugador. Aquello tenía éxito, pero salvo el Provincial, había poco más. No se veían bolos de altura salvo en Santander y en Torrelavega. En los pueblos, jugaban los aficionados de noche, hasta las dos de la madrugada, pero no había competición. Lo de los desafíos se iba agotando, no se cobraba entrada. En los pueblos nos invitaban a comer o a cenar y esa era nuestra retribución. Lo hacíamos con mucho gusto, pero dejamos de trabajar por eso era necesario creare una liga: si no lo hacíamos se morían los bolos. En un día de San José de 1958 se convocó a la gente representativa del mundo bolístico y se puso todo en marcha con un único punto en el orden del día. En ocho días ya estaban las peñas y en quince comenzó a jugarse. Esto le dio una vida especial a los bolos y se consolidaron definitivamente. Al principio jugué con La Carmencita y ganamos cuatro temporadas.
P.- Famosa fue la Peña Las higueras con la que jugó después…
R.- En el 64 se firmó el primer contrato mercantil que se hizo en los bolos, me llamó Ricardo Bárcena, que era concejal y presidente de la Federación de fútbol -por eso le apodaban Barullo, debido a que ocupaba muchos cargos y estaba metido en todos los líos. Era una persona muy válida y empredora- y me dijo: «Modesto, he prometido a mi hermano en su lecho de muerte que voy a seguir con la Peña de Las Higueras y quiero hacer un equipo imbatible en su honor». Aquello me impresionó mucho, por aquel tono. Nos propuso un contrato de 2.000 pesetas por partida ganada, 1.000 el empate y nada si perdíamos... Un disloque. Fue algo extraordinario en lo económico porque no se había ganado nada en los bolos, aquello pero me parecía la pista de despegue para los momentos mejores que se avecinaban. Al año siguiente los jugadores pedirían dinero a sus presidentes por ganar y así fue. Abrió las puertas a todos los jugadores, que empezaron a cobrar dinero o especies, a el Belga le pagaron con un coche usado... Yo automáticamente me di cuenta de que aquello era algo positivo para los bolos, aunque realmente no ganáramos mucho dinero ya que solamente había ocho partidos de liga y no vencíamos todos. Ramiro, Escalante, Salas y yo le hemos dado mucha vida a los bolos. Les sacamos del letargo, resurgió la competición y fueron a más.
P.- ¿Pero sí que llegaron a ganar dinero en la época?
R.- No se ha ganado dinero en los bolos. He jugado en La Carmencita cuatro años sin cobrar una perra gorda. En Las Higueras tampoco era dinero lo que nos daban, lo hicimos por el futuro de los bolos, fue la puerta necesaria que había que abrir para alcanzar lo que tenemos hoy. Por eso ganan dinero los jugadores de hoy. Los jugadores están sostenidos por las peñas. Hay muchos jugadores actuales que hoy no podrían jugar a los bolos sino es por la liga. Solamente con los concursos no habría sido posible el desarrollo bolístico. Las boleras estaban en los bares, nos invitaban después de la exhibición porque no nos daban dinero. A veces no querías quedarte, pero te veías obligado. Era lo único que había y yo propuse, y lo hice posible, cobrar por aquello. Tenían el bar lleno de gente y era lógico que cobrasen entrada, el juego de bolos es un deporte más o menos importante, pero deporte, y en todos se cobraba. Estamos dando espectáculo de bolos, y hay que pagarlo... 500 pesetas por jugador. Aceptaron y cobraban una peseta o una y media. Iban dos mil a vernos. Aquella gestión fue necesaria por el bien de todos mis compañeros. Recuerdos que íbamos en mi coche a los pueblos, dejando de trabajar y con el gasto de gasolina, teníamos que pagar la inscripción y daban premios de miseria… ¡Si es que hasta a los jugadores eliminados les cobraban la entrada para ver la final! Nosotros dábamos el espectáculo y nos teníamos que beneficiar también.

P.- ¿Cómo terminó el dominio de Las Higueras?
R.- No jugué la liga siete años, cabreado porque la peña perdió la categoría. Ganamos la liga del 64 al 69 y por una normativa de la Nacional, los equipos tenían que organizar un concurso infantil anual. Bárcena no lo hizo y nos descendieron por aquello. No hubo manera de arreglarlo, ni recurso posible, nos bajaron a Segunda y yo estuve sin jugar siete años. Otros se fueron a otros equipos, pero me molestaron más las habladurías. Nos tacharon de habernos reunido los cuatro para ganar dinero en la Liga, cosa torpe porque no había necesidad. Aquello fue un revulsivo para el resto de peñas y las boleras se llenaban porque había un gran interés en ganarnos. Fue muy positivo para los bolos y siempre que alguien lograba vencernos era la locura... Lo de Las Higueras fue increíble, se hizo una labor sensacional. Los bolos nos deben a los Cuatro grandes todo lo que son hoy.
P.- Pero siguió participando en los campeonatos…
R.- Sí, pero veía que estaba un poco desplazado por no jugar la Liga. Venían los campeonatos y no estaba entrenado debidamente. Con la Liga estás jugando constantemente y si no te falta bolera. Los concursos era muy poquitos y entonces no estabas a tope. Para jugar a los bolos tienes que estar con la gente y pisar bolera para estar más seguro de ti mismo si no parece que entras a un sito desconocido. Es igual que el futbolista que deja de jugar ocho o nueve partidos y cuando regresa no encuentra el sitio, le falta ritmo de competición.
P.- Después de toda aquella lucha llegó la edad de oro para los bolos, con la televisión y los contratos millonarios.
R.- La televisión ha sido parte importante por la difusión que ha dado a los bolos. Los emolumentos de los jugadores no eran tan importantes, el que más ganaba eran tres millones de pesetas, pero de repente con Roper y Borbolla se comenzaron a escuchar cifras desorbitadas y algunos pocos han alcanzado el profesionalismo.
P.- Como Oscar Rodríguez...
R.- Se puede vivir de los bolos, pero siempre le digo a Óscar que tiene que buscar la fórmula para vivir una vez que deje los bolos. Lo que siempre le digo es que lo primero es afianzarse en lo social, lograr un buen puesto de trabajo, que además le van a dar lo que pida, Óscar tiene una fama ganada a pulso y es un jugador extraordinario y puede encontrar trabajo dentro de una empresa que quiera a los bolos y desee un gran jugador en su peña. Con Salmón son los dos fenómenos del momento, sin olvidar a otros como Emiliuco o Haya que son importantísimos. Cuantas veces no escuchamos que Emiliuco cuando juega bien, juega mejor que el padre. Yo encuadro entre los mejores de todos los tiempos a Federico Mallavia, al que no vi tanto... Tenía treinta y tantos años cuando le vi y dicen que había ya bajado mucho de facultades. El Zurdo de Bielva, El chaval de Casar, Salas, Linares, Arenal... Tete está todavía jugando y ha sido el que más campeonatos ha ganado, pero si hablamos de número de campeonatos o de grandes campeonatos porque ese año fueron más o menos disputados es algo diferente ¿El mejor en bolos? Me gusta discernir mucho en eso. ¿Quién es el mejor ciclista? El que más ha ganado o es Indurain, Merckx, Coppi o Lance Armstrong. En fútbol, ¿es Pelé, Maradona, Cruyff, Di Stéfano...? Siempre hay la duda. Dentro de los fenómenos, a ti te gusta uno más que otro. Es la época, cuando Tete ganó su primer campeonato de España yo tenía ya 51 años... Con 60 años estaba clasificado para un Provincial y Tete ganó el último con 46  y dejó de jugar, que yo le decía “todavía puedes ganar más, tienes facultades para vencer más”. Los grandes campeones no se pueden comparar, es difícil... El Junco de Liérganes tiene el récord de todos los tiempos en el Nacional y Provincial y por tanto se podría pensar que es el mejor… Pero no se pueden llegar a una conclusión. Yo no pude competir en contra del Tete en mis mejores tiempos, yo tenía 51 años contra 23...
P.- ¿Cómo ve esta Liga?
R.- Puertas Roper es el gran favorito. Es el más competo, con cinco campeones de España. En Las Higueras éramos sólo tres.
P.- ¿Qué futuro cree que tienen los bolos?
R.- Los bolos tienen una vida propia y seguirán adelante. Es el juego autóctono por excelencia y hoy goza de un privilegio extraordinario, las instituciones están con los bolos y los apoyan al cien por cien, y eso no ocurría hace 50 años, que estaba olvidado de la mano de Dios. El futuro le tenemos ahí.
P.- Pero la media de edad del público es altísima…
R.- Estamos viendo que la gente joven no acude. Si voy a una bolera y no veo a una persona, preguntas por fulano y te dicen que está en Valdecilla, que ya no puede salir de casa o que se ha muerto… No ves gente nueva. Sin embargo, ahora ves señoras o señoritas, que antes no iba ninguna. Ahora van tanto como los hombres y le da un color especial. Se nota que falta la juventud, más de gente de veinte años.
P.- ¿Y la guerra abierta entre Federación Nacional y Cántabra qué le parece?
R.- Si esto continúa así claro que afectará en organización y otros aspectos, pero este año, no me gustaría ser agorero, ojalá que todo vaya perfecto, pero se puede dar el caso de que haya encontronazo de fechas y haya problemas. Eso está ahí. No se pueden amontonar las cosas.
P.- Faltan también muchos patrocinios…
R.- El tiempo lo dirá. Los bolos están muy arraigados, hay mucha afición, tenemos jugadores de gran clase y de mucha importancia que llevarán a la gente a las boleras. Y creo que los bolos viven momentos felices. Lo creo y espero que siga así.
P.- Le ha molestado mucho que la Liga haya perdido su categoría nacional…
R.- No lo asimilo bien. Doctores tiene la Santa Madre Iglesia y espero que todo se solucione y que no se pierda del todo, que lleguen a un acuerdo y que todo discurra bien porque nos costó mucho lograrla en su momento y da un prestigio y una relevancia especial a la competición.