Luchar contra molinos


Se enfrentaba un recién ascendido contra el dominador del rugby nacional de los últimos años y actual campeón liguero. Un buen David contra el enorme Goliat, el Bathco Independiente contra el VRAC Quesos Entrepinares. Además, Goliat no se iba a descuidar… Había perdido las dos últimas ediciones de la final de Copa en las que había estado (2011 y 2013) y no cabía el factor sorpresa del modesto o relajación del poderoso. Acertar con la honda no iba a resultar tarea fácil. Para los cántabros era embestir a los molinos, que precisamente miraban desde lejos lo que sucedía en el césped. Pero soñar es gratis y como quijotes, los bisontes se lanzaron en estampida nada más comenzar el encuentro.


Los primeros minutos de los verdes fueron espectaculares. Dos ensayos, uno con su correspondiente transformación: 12-0. La delantera montañesa hacía gala de su poderío. Es la mejor de la División de Honor. Olía a queso ahumado y el sueño parecía un poquito más real. El Entrepinares es rico, pero los quesucos de Liébana o los de nata pasiegos no tienen rival.



A los 27 minutos llegaron los primeros puntos de los pucelanos, una tímida trasformación de un golpe de castigo a cargo de Gareth Griffiths. Los vallisoletanos, calculadores, usaban sus mejores armas y el inglés era, sin duda, una de ellas. Es un juego sibilino y machacón, menos espectacular pero efectivo. Griffiths volvería a patear de nuevo con éxito sumando otros tres puntos. Leía el viento palentino como un libro y demostró que es uno de los mejores jugadores del campeonato nacional.
La empanada era de queso y un Vrac muy trabado había sobrevivido a la primera y única embestida del rival. El primer tiempo se cerró con otros tres puntos para un Independiente mandón: 15-6.
El conjunto entrenado por Diego Merino cambió radicalmente en la segunda mitad mientras en la grada aparecían los bocadillos y en el terreno de juego el Señor Pila Reciclada organizaba un concurso de patear a palos. El ambiente era de fábula y tanto castellanos como cántabros disfrutaban de un estadio con cerca de 5.000 personas en el que sonaban las charangas de fiesta y las gaitas.





En otro extraño caso de doctor Jekyll y Míster Hyde el VRAC iba a demostrar el porqué es el actual líder destacado de la competición de la regularidad y campeón de la Supercopa de esta última edición. Este queso huele a triplete, aunque quedan unos play-offs por el título de Liga realmente emocionantes.
El Independiente había llegado a La Balastera después de tres derrotas consecutivas y salió en tromba, pero la gasolina solamente duró 40 minutos. En la segunda parte el Quesos, con más oficio, experiencia y banquillo, comenzó a minar la moral de los santanderinos y terminó por quebrarles el espíritu guerrero montañés. El dicho de que gana la delantera no se iba a cumplir. La línea de los azules destrozaba a los verdes, incapaces de placar las internadas de los castellanos. Desde el inicio del segundo tiempo se vio claro que el Independiente lo pasaba muy mal. Merino dio entrada a varios de los titulares habituales y acertó con esa inyección de aires renovados reservando fuerzas para asestar un golpe mortal.



A la velocidad en la línea se unió la calidad de Griffiths con el pie y la templanza que tuvo en sus lanzamientos a palos. Bathco, sin embargo, desperdició varias oportunidades en el pateo del oval. Faltó su apertura habitual, el argentino Mariano García (internacional con España de nuevo cuño y Puma Sub 20).
Con la entrada de Pablo César Gutiérrez despertó al VRAC y el Quesos empezó a dominar completamente el juego. Los cántabros se desplomaron físicamente y los queseros remontaron a lo grande. Nacho Muller puso la primera piedra y, cuando la ambición del Quesos le hacía buscar melés y ensayos, Bathco intentaba ir de tres en tres. Error, porque apareció Perico con una carrera impresiontante, Nacho Muller otorgaba a los azules otros cinco puntos y Pablo Gil, que entró mediada la segunda parte, aseguraba el título con dos ensayos y una transformación de ‘Gas’ Griffiths que hacía campeón al VRAC Quesos Entrepinares por paliza. La moral de los verdes terminó muy tocada y se dejaron ir lo que dejó la diferencia en el marcador muy abultada, pese a haber sido competitivos buena parte del encuentro.
La llegada de Independiente a la División de Honor ha sido por la puerta grande y viendo la masa social que arrastra y el trabajo técnico que tiene detrás parece claro que tarde o temprano volverán a llegar a un final o lograrán algo grande. El Bathco Indepediente ha alcanzado la élite y parece dispuesto a quedarse.



Independiente Bathco RC Santander: Sanz, Álvarez, Rodríguez, Mora, Urbaitis, Sixto Herrera, Todeschini, Fischer, Marco, Sañudo, Mañero, Taboada, Contardi, Mateu y Chiappero.



VRAC Quesos Entrepinares: Francisco Blanco, Pablo Miejimolle, Scott Vessey, Iñigo Ribot, Ignacio Molina, Borja Estrada, Adam Newton, Kalo Gavidi, Juan Carlos Pico, Gareth Griffiths, Sergio Fernández, Nacho Muller, Alex Muller, Gabriel Herrera y Pedro Martín.



También jugaron: Pablo César Gutiérrez, Steve Barnes, Gorosito, Álvaro Abril, Pablo Gil, Manuel Sevillano , Sergio Valverde y Alberto Pastor.



Parciales:0-7, min.4: Ensayo de Bathco transformado; 0-12, min.15: Ensayo de Bathco no transformado; 3-12, min.27: Transformación de Gareth Griffiths; 6-12, min.33: Golpe pasado por Gareth Griffiths; 6-15, min.38: Golpe pasado por Bathco; DESCANSO; 13-15, min.11: Ensayo de Nacho Muller y transformación de Gareth Griffiths; 13-18, min.14: Golpe pasado por Bathco; 16-18, min.17: Golpe pasado por Gas; 23-18, min.21: Ensayo de Pedro Martín y transformación de Gareth Griffiths; 28-18, min.30: Ensayo de Nacho Muller; 33-18, min.36: Ensayo de Pablo Gil; 40-18: Ensayo de Pablo Gil y transformación de Gareth Griffiths.



Árbitro: Alhambra Nievas. La mundialista no tuvo problemas.




Incidencias: Final de la Copa del Rey disputada en el estadio La Balastera de Palencia ante 5.000 espectadores.