Otro palo al Mundial al vela


Era un viernes de resaca en Santander. La noche antes se había celebrado la fiesta para los más de 500 voluntarios del Mundial de vela y las redes sociales rebosaron de selfies con Sardi, la alegre mascota del evento. Pero los festejos no tienen fin en la capital cántabra, ese mismo día se inauguraban las carpas de hostelería y comercio, parte importante del Mundial en su vertiente de ocio. Por eso todos pusieron cara de sorpresa cuando Toni Ripoll, el director de Preparación Olímpica de la Real Federación Española de Vela, quiso comenzar a las diez de la mañana una rueda de prensa con unas palabras que nada tenían que ver con la presentación del equipo nacional que iba a participar en el Mundial de Santander del 11 al 21 de septiembre.
Ripoll lo tenía meditado. No fue algo espontaneo… El palo a la organización, que corre a cargo de la propia Federación (aunque parece que todo lo gestiona el Ayuntamiento de Santander), fue bastante fuerte y eso que le habían calmado al respecto. Demasiadas carpas, conciertos y desfiles, pero los regatistas no están tan a gusto como parece. No son los mundos de Yupi, o de Sardi. Este Mundial de vela sigue teniendo una cara B nada glamourosa. «Se está dando mucha importancia al evento y poco a nuestra preparación. Los deportistas no nos sentimos protagonistas», disparaba Ripoll en nombre de todos.


El Mundial de Santander tuvo casi desde el principio muchos problemas de organización y financiación con alguna trama oscura de corrupción que terminó en los juzgados y eso se ha ido arrastrando hasta los días previos de su celebración. Se ha mejorado en todo, llegaron patrocinadores y se solventaron muchos de los entuertos… Pero a la carrera. Ripoll también lo recordaba en su intervención: «Este Mundial se gestó en un tiempo complejo, de crisis económica y de cambios. Todos sois conscientes de los problemas que ha tenido la organización de este Mundial, pero los deportistas debemos mantenernos al margen y estar concentrados». Resulta significativo que se pidiese a los medios de comunicación abstenerse de preguntar a los deportistas por la organización del evento… Normalmente, los anfitriones echan flores a los organizadores y se muestran felices de competir en casa. Aquí, prefieren no hablar ni meterse en líos.
Al director de Preparación se le vio muy defraudado por las condiciones que sufren para entrenar: « El lema inicial del evento es ‘By sailors for sailors’ (‘Por regatistas para regatistas’), pero los regatistas no nos sentimos realmente los protagonistas». Sobre todo es un problema de espacio. Las instalaciones del CEAR de vela están saturadas y la Duna está todavía sin terminar. Las embarcaciones no caben y eso que todavía no han llegado todas. «Si llueve esos días el Mundial será un caos, faltan lugares a cubierto y aquí estamos ya hacinados», comenta un regatista. La playa de Los Peligros será cerrada al público, algo que inicialmente no estaba previsto, y se intentará solucionar parcialmente el problema con algunas carpas. En esta ciudad todo se arregla con carpas.

Después de la rueda de prensa el equipo español subió a la famosa Duna diseñada por el arquitecto Alejandro Zaera (aunque su proyecto inicial fue modificado para ahorrar costes)  para realizar una foto de familia. Para acceder al llamado estadio náutico hubo que apartar una valla de obra. Los operarios se afanaban en dar los últimos retoques por todo el recinto y en el exterior asfaltaban el carril bici y pintaba las líneas de la carretera. «Me recuerda mucho a los días previos de los Juegos Olímpicos de Atenas», comenta un deportista. Nivel Grecia en organización. La ISAF todavía no ha cerrado la inscripción de barcos pese a que se ve que pueden desbordar a la organización. Se cobra por cada uno de ellos y hay que hacer caja.


Para colmo de males, el Mundial parece gafado, la opción de medalla más segura que tenía España en esta cita se ha esfumado con la lesión de Tara Pacheco. Su pareja en la clase Nacra, Iker Martínez, tiene claro que es imposible que se recupere a tiempo. Lo peor es que el equipo español podría perder la plaza en esta clase para los Juegos de Río porque la otra pareja participante, Toni Rivas y Eli Llargues, tienen muy complicado clasificarse entre los diez primeros.