Crisis en el Racing



El fuerte del Racing está siendo atacado por los cuatro costados y su empalizada está medio derruida. Para colmo, los soldados que lo defienden no están unidos. Se anuncian conspiraciones ridículas, se siembran rumores y la afición comienza a pitar a unos jugadores que se jugaron mucho para liberar al club hace justo hace un año. La crisis deportiva e institucional amenaza seriamente la supervivencia del club, que podría ser liquidado este mismo año, aunque finalizase la temporada a trancas y barrancas. El Consejo Superior de Deportes ha comunicado al Racing que su proceso de ampliación de capital debe terminar con 2.667.000 euros ingresados en su cuenta a finales de julio. De momento, se han reunido poco más de 341.000 de los pequeños accionistas. La esperanza es que la iniciativa que encabeza por Manolo Higuera de encontrar 100 "hombres buenos" que pongan cada uno 25.000 euros es a lo poco que se aferran en el club. Poco más de 30 se han adherido a este proyecto hasta la fecha, aunque se siguen realizando llamadas para salvar a una institución emblemática de Cantabria. De los grandes inversores que puedan querer comprar el club, no hay noticias. Ninguno ha vuelto a dar señales de vida.
Si la ampliación, que termina el 14 de febrero, termina con menos de 2.667.000 euros, tendrá que ser ampliada indefinidamente hasta julio, mes a mes, pero las arcas del club seguirían vacías y no podrían pagar a empleados y jugadores, con lo cual la situación sería dramática y los dirigentes estarían prácticamente obligados a pedir la liquidación de la entidad si no lo hace el juez u otra persona.


Por otra parte, sigue el problema con la Agencia Tributaria, que exige 6 millones de euros inmediatamente y no permite aplazar el pago. Sin alcanzar un acuerdo con Hacienda el club no puede seguir existiendo y tampoco serviría de nada la ampliación de capital, aunque fuese un éxito. El Consejo de Administración trabaja en varias líneas para solucionar este problema desde hace varios meses, pero sin éxito. Mañana miércoles 28 de enero vuelve a celebrarse una reunión en Madrid. La Agencia Tributaria se ha mostrado hasta la fecha inflexible y de prolongarse más la actual situación, el Racing quedaría avocado a la liquidación. Si la plantilla acumula otro retraso, los futbolistas quedarían libres para fichar por otros clubes.

A los problemas extradeportivos se suman los deportivos. El equipo ha vuelto a puestos de descenso y sobre todo está dejando muy malas sensaciones en las últimas semanas. Si no le levanta el embargo de Hacienda firmando un nuevo acuerdo no se pueden fichar refuerzos. Principalmente, un delantero. Cualquier incorporación debe ser a coste cero y con la aprobación de la LFP. El coste cero puede entenderse como muy muy barato. Algo que se pueda asumir dando por sentando que todo irá bien en todos los frentes en los siguientes meses.


A todo el lío se ha sumado el berrinche de la estrella del equipo: Mamadou Koné. El delantero africano pidió el viernes irse del equipo para fichar por el Betis, que pagaría por él 500.000 euros. Una cantidad muy pequeña que quedaría embargada y por lo tanto no dejaría margen al club para fichar a un sustituto. La reunión fue muy tensa y el costamarfileño quiere forzar su salida de cualquier manera antes del cierre de mercado esta semana, pese a tener firmado con el equipo cántabro cuatro temporadas. El club sevillano tampoco pondría reparos en que Koné se quedase cedido hasta la próxima campaña, ya que le quieren para la siguiente temporada. El conjunto de Pepe Mel cuenta con el mejor delantero de la categoría, Rubén Castro (que lleva 15 goles), Renella y Jorge Molina. Además de los canteranos Alex Alegría y Juanma. Koné podría haber alargado sus vacaciones con la intención de irse e incluso ya les ha dicho a sus compañeros que quiere irse como sea. Un torpedo en la línea de flotación de un Racing moribundo, acosado por todas partes. El desbloqueo del embargo de Hacienda podría ir abriendo otras puertas e ir calmando a Koné, pieza fundamental en el aspecto deportivo.